Virgen del Carmen (Abelardo Martínez)

Virgen del Carmen (Abelardo Martínez)

domingo, 14 de enero de 2018

Calor de Hogar













El ser humano, cuando llega a cierta edad, le gusta la tranquilidad, el sosiego, el reposo, el calor de hogar. Anoche por primera vez, encendí la chimenea de la casa que compramos hace un mes junto a la playa de Denia (Alicante).

El hombre y el fuego, dos viejos conocidos desde hace siglos, en un binomio inseparable; en la antigüedad para cocinar a los animales que cazaba, para calentarse y para ahuyentar las fieras que merodeaban por sus asentamientos.

Hoy día, el fuego de una chimenea en el hogar, además de darnos calor y un ambiente acogedor, nos hace pensar quienes somos y de donde venimos, pero repito el fuego siempre ha acompañado al hombre desde sus inicios.

Anoche, desde las ocho de la tarde hasta las doce, quemé en la chimenea dos grandes troncos de algarrobo, así como dos briquetas de conglomerado de madera; es decir, aquello empezó a dar calor, hasta el punto que me quemaban los mofletes y el sofá y sillones parecía que iban a arder; mi mujer me dijo que a ver si explotaba el casset...

El otro día, en una comida familiar, mi hermana me preguntó que qué me iban a traer los Reyes Magos... Yo le dije que nada, que me lo habían traído ya todo. Le recordé que además de la casa nueva en Denia, me habían traído un juguete de cuatro ruedas, dos plazas...

Ella en tono muy serio dijo a la mesa (12 personas): No falla, siempre que ves en Valencia un deportivo descapotable de dos plazas, siempre lo conduce un abuelo que no puede ni salir del coche... "Gracias por llamarme abuelo, Carmina"...

Ahora en serio. De niño, cuando mis padres me montaban en Valencia en algún tiovivo, siempre elegía un deportivo descapotable de dos plazas, de color rojo,  siempre. Mientras daba vueltas el tiovivo, yo cerraba los ojos y pensaba que iba por una carretera, dándome el viento en los ojos. mientras iba tocando el claxon y moviendo el volante para no descarrilar del tiovívo... Con los años, esa imagen del tivivo del descapotable, nunca me abandonó; siempre pensé en comprarme uno si alguna vez podía. Hace muy poco, ese sueño de mi infancia lo pude cumplir.

La casa con jardín, chimenea, garaje, árboles siempre la tuvimos en  mente mi mujer y yo; Vivimos en una casa en una ciudad cercana a Valencia capital, pero siempre soñamos con tener otra en la playa en la marina alta, con chimenea, jardín, árboles, césped. Hace muy poquito esos dos sueños se han hecho realidad.

Mi hermana en cierto modo tenía razón, cuando alguien consigue sus sueños, bien en un capricho en forma de coche superdeportivo, bien en una casa para fines de semana y vacaciones, bien sea en la montaña ó en el mar, normalmente es una persona que pasa de los cincuenta años, que ya tiene más o menos su recorrido laboral hecho, su primera casa pagada y su coche habitual pagado también, lo demás son caprichos ó sueños realizados como en mi caso.

Ahora Dios mediante, los fines de semana a reposar junto a la chimenea, viendo la vida pasar, oyendo el rumor de la lumbre, como siempre hizo el ser humano desde hace miles de años.

Los ahorros de toda una vida esfumados de golpe, pero bien empleados creo; cumplir dos sueños bien vale la pena; a partir de ahora sin un duro ahorrado, pero sin deber nada a nadie, eso es lo verdaderamente importante; perdón, lo verdaderamente importante es la salud, la paz, la tranquilidad de nuestras familias y nuestro trabajo. Salud, mucha salud para todos.


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